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Capítulo 1. ¿Qué es la Seguridad Informática?
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Capítulo 2. Las Contraseñas y Cómo Protegerlas
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Capítulo 3. Protege tu Equipo: Antivirus y Actualizaciones
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Capítulo 4. Conectarse a Internet con Seguridad
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Capítulo 5. El Correo y los Mensajes Sospechosos
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Capítulo 6. Las Estafas Más Habituales en Internet
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Capítulo 7. Protege tus Datos Personales
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Capítulo 8. El Phishing y Cómo Detectarlo
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Capítulo 9. Las Copias de Seguridad
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Capítulo 10. La Seguridad en el Móvil
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Capítulo 11. Hábitos Seguros y Qué Hacer si Sufres una Estafa
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1.2. Quiénes se aprovechan de nosotros y cómo
Para protegernos bien, conviene saber a quién nos enfrentamos. En internet existen personas que se dedican a buscar la manera de engañar a los demás para sacar provecho. A estas personas se les llama delincuentes informáticos, y su principal objetivo suele ser el dinero o los datos personales, que después pueden vender o utilizar para cometer fraudes.
Una de sus armas favoritas es el engaño. En lugar de forzar las puertas tecnológicas, que es muy difícil, prefieren engañarnos a nosotros para que seamos nosotros mismos quienes les abramos la puerta. Por eso mandan mensajes que parecen de bancos, de tiendas o de organismos oficiales, con el objetivo de que pulsemos un enlace, descarguemos un archivo o les contemos nuestra contraseña. Este tipo de engaño se llama estafa o suplantación, y aprender a reconocerlo es la mejor vacuna que existe.
Otra forma de ataque son los programas maliciosos, llamados virus. Un virus es un programa creado para hacer daño, como robar información, espiar lo que hacemos o bloquear nuestros archivos. Los virus llegan normalmente disfrazados de archivos y programas normales, por correo, por mensajes o por descargas de páginas poco fiables. Un antivirus actualizado y un poco de atención hacen casi imposible que un virus consiga entrar.
La buena noticia es que estos delincuentes no son invencibles. Casi todos sus ataques se basan en el mismo truco: conseguir que actuemos con prisa y sin pensar. Si aprendemos a ir con calma, a desconfiar de lo inesperado y a dar unos pocos clics de sentido común, conseguiremos cerrarles la puerta en la cara. Eso es, ni más ni menos, lo que vamos a practicar en los próximos capítulos.
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